La mente es poderosa, muchas mentes son ominosas. México es un país muy particular, la idea de que somos un país surrealista, ahora tan lugar común, fue dicha por Bretón hace casi un siglo. La anécdota cuenta que cuando vino le pidió a unos artesanos que le hicieran una mesa, él la dibujó en perspectiva; los artesanos la construyeron en perspectiva. Una maravilla.
Hoy fue uno de esos días, la lucha más fuerte parece ser no dejarnos contagiar por la influencia de la enfermedad más que de la enfermedad misma. En lo particular me siento casi agripado, casualmente desde el viernes, pero como se puede suponer no estoy enfermo. Personas cercanas me han dicho que sienten algo parecido. Trabajar hoy fue muy complicado, es difícil no dejarse llevar por el tsunami mediático.
Hasta donde he podido ver hay varios tipos de acercamiento a la situación:
- los que creen que todos son unos paranóicos y que la cosa no es tan grave; con su variante teoría de conspiración.
- los que creen que todo va a estar bien (basados en creencias personales)
- los que sienten miedo y están preocupados
- los irónicos, que no es más que un miedo disfrazado
- los que no quieren saber demasiado para poder mantener la calma
El odioso chiste sobre qué le dijo México a la influenza se ha hecho viral, México Mágico. Me imagino que el apocalipsis ha de ser mucho peor que lo que ocurrió hoy pero peste, terremotos, vientos salvajes (con un espectacular truene de un transformador) me hicieron desear llegar a casa lo antes posible.

