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Un pequeño retraso

jueves, 25 de junio de 2009

Durante una ríspida discusión con mi madre, sobre lo que siempre discuto con mi madre, salió una pequeña parte del enojo, un velado reclamo sobre la tesis y sobre el matrimonio. Por primera vez en mi vida, en mi casa, mi madre me cuestiona sobre el matrimonio.

¿Casarme? Imposible, al menos en los próximos cinco años. Tengo que hacer muchas cosas antes. Licenciarme, subir de grado, viajar y sobre todas las cosas saber a qué quiero dedicar mi vida.

Curiosamente, después de dicha discusión me sentí como un niño. La mayoría de las veces me siento como tal, por una parte lo disfruto, me gusta la sensación de rebeldía y valemadrismo, lo cual me permite ser medianamente divertido y no tomarme tan en serio (por que todos sabemos que tomarse demasiado en serio es lo peor que puede pasarle a cualquiera). Por otra parte, esa misma sensación me lleva a pensar que soy demasiado infantil, que mucho que lo deseo es ridículo (tan ridículo como pensar que eso es ridículo) y que debería estar preocupado por mis clientes, mis acciones, ponerme de esos zapatos puntiagudos y casarme.

El punto es que me resulta imposible dejar de compararme con los demás y con mi "yo futuro", el resultado siempre es devastador. Siempre voy tarde y cada vez más lejos del futuro (sic). Lo cual nos lleva a la pregunta del millón: "¿qué me detiene?" Me detienen muchas cosas... No, en realidad nada me detiene es sólo que... Inicia oleada interminable de pretextos que pueden ser descartados con argumentos consistentes pero que son ignorados y aminorados con un "pues sí, tienen razón". Y ese es el gran problema, nada me detiene y todo me parece imposible.

Pronto será mi cumpleaños, llego a los 27 y no pude aprender a tocar bien la guitarra. Ando de rebeldón en el trabajo y no me he rebajado la barba (merezco iniciar un movimiento pro la liberación de los artistas reprimidos). Mi meta es tenerla como Gandalf el Blanco, poco a poco me estoy llenando de canas y sabiduría.


La imagen es del PlayStationBlog y está alojada en Flickr
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Now playing: Christopher Bowers-Broadbent - Dance IV
via FoxyTunes

Escrito en partes II (El Lenguaje)

martes, 17 de febrero de 2009

He intentado escribir esto varias veces, espero lograrlo ahora.

El lenguaje es poder
El lenguaje es posibilidad
El lenguaje es límite
El lenguaje crea
El lenguaje reprime
El lenguaje construye
El lenguaje destruye

¿Porqué muchas personas quieren ser escritores? ¿Porqué el arte da tanto estatus? ¿Porqué queremos parecer expertos? ¿Porqué nos gusta el placer? ¿Porqué el amor es trágico?

Quien tiene la última palabra tiene el poder. El poder no tiene palabra.

Desde que descubrí que me gusta escribir me topé con una gran limitación personal, no quería ser un fanfarrón, quería que lo que hiciera fuera Bueno, bueno como todos los que me gustan (o sea, me aterra la crítica, me aterra el placer, me aterra exponerme, me aterra poder lograrlo), el asunto que me limité en mi búsqueda y en mi quehacer. Eso mismo, me ha permitido observar ciertas cosas sobre el lenguaje y particularmente sobre el idioma y más particularmente sobre la expresión escrita.

Esto mismo ocurre con la psicología, el campo de estudio es tan cotidiano, de uso común que pareciera que todos podemos opinar y juzgar sobre: lo que hacen otros, lo que sienten, lo que deciden, lo que erran; cuando en realidad no tenemos la más remota idea de lo que ocurre. Al igual con el idioma, es de uso común y todos sabemos usarlo (en teoría) y conocemos sus reglas (en práctica) y no deja de sorprendernos sus reglas. Nos creemos expertos en lo que no somos y entonces nos disfrazamos con la expertez necesaria para criticar el estilo, la intención, la sintaxis, la ortografía, el contenido tácito, las figuras, la ideología, la inteligencia y buen juicio de nuestro colega/compañero; comienzan acaloradísimas discusiones sobre el uso correcto de las palabras y el orden de las mismas, sus declinaciones, reglas, casos, relaciones y demás; finalmente el que triunfa demuesta conocimiento, gallardía y tiene un brillo que el resto anhela y envidia.

Me intriga saber porqué apasiona tanto el uso correcto del idioma; tal vez lo intangible no es tan intangible, a final de cuentas el mundo se construye con lenguaje, y parece ser que el que tiene mejor lenguaje construye mejores mundos... Eso pareciera, pero el lenguaje se resbala entre los dedos, se comunica con otros y para otros, es esquivo y receloso, dice más cuando queremos decir menos, confunde, hace cuatros, encarcela y libera y nosotros... seguimos contando la cantidad de palabras que conocemos.

No, aún no lo logro escribir como quiero, pero me acerco.

Shalom

lunes, 24 de noviembre de 2008

No soy como él, en algún lugar de mi cuerpo, de mis genes, de mi estructura de personalidad, de alguna forma mis huesos, mi cerebro y mis ojos, de alguna forma mis palabras y mis sueños y mis semejanzas con él, en algún punto de mi imaginación, de mi puño cerrado, de mis recuerdos infantiles, de los golpes soportados, de la quietud de mi mirada, de las tardes obscuras, de las esperas en balde, de los sueños rotos, de las confusiones; de la frustración, de mi independencia, de mi libertad, de la emancipación, de la vergüenza, en algún punto del dinero y mis gastos y mis responsabilidades puedo decir, que no, no soy como él.

Es un banco
un usurero,
un hueco
una incógnita
un suelo
un golpe
una caída
un abuso
un conflicto
un niño
un idiota
un genio
un imbécil
una caja registradora
un fraude
una esponja
un cristal
una caja fuerte
una ofensa
una esperanza

Una esperanza, era lo último que me tenía amarrado, una vaga esperanza de comprenderme a partir de él, pero hoy, hoy descubrí que no, no tengo espejo alguno, no tengo historia, no hay estrellas para mí, no hubo bar mitzvá ni catecismo, no hubo hermanos, ni derrotas y menos triunfos compartidos.

Es tiempo de marcharme, me iré sin las respuestas que esperaba, me iré temiendo repetir la historia, me iré preguntándome quién soy y sin saber si eso importa en realidad.

Yo sólo quería llegar temprano a mi casa, y me encuentro con problemas de dinero, cómo si en esta casa faltara el dinero, cómo si yo no fuera capaz de pagar mis deudas, como si mi propio padre no pudiera tratarme como a su único hijo. Dije cosas horribles y parece que no le importara, como si no existiera, como si fuera lo peor que le hubiera pasado, cómo si fuera la marca de la desgracia. La desgracia la traigo conmigo, a toda hora, en todo momento. Traigo, con todo el dolor de mi corazón, mi casa a cuestas y he de tirarla si es que quiero lograr lo que tanto deseo.

Silencio, se escucha la narración del partido de americano; mi madre, ella se involucra tanto y no tiene nada que hacer y nada que decir. Por mi parte dije, ya no más, cueste lo que cueste, ya no más.

Ya no más

Y he pasado mi vida preguntándome tantas cosas sin sentido, ni coherencia, sin fundamentos, dudando sobre si podría lograr mis metas, si es que podía plantearme metas, cómo era obvio no era que no pudiera, sino que lograrlas sería la condena. So stop the fucking bullshiting!


Cuento contigo